La pérdida de un ser querido es uno de los episodios más dolorosos y traumáticos que puede afrontar una persona. El duelo es una etapa necesaria para superar la pérdida, y no hay una forma «normal» de vivirlo, cada uno lo hace a su manera.
La muerte de un ser querido es, sin dudas un episodio traumático, para quienes pasan por esa experiencia es como si un trozo del mundo se hubiese roto, como si literalmente el corazón se rompiera en pedazos que son imposibles volver a juntar, o como si una parte de la vida se te fue. Tienen que aprender a vivir una vida en la que esa persona amada ya no estará, y no es nada fácil. Deben atravesar el duelo, la respuesta emocional ante la pérdida, una etapa larga y dolorosa pero necesaria para volver a estar bien.
Existen algunas herramientas que te pueden ayudar a hacerlo, y si es necesario, habrá que acudir a una terapia psicológica. Acá te comparto algunas:
1. Aceptar los propios sentimientos
Durante el duelo, quien ha perdido a un ser querido puede experimentar sentimientos muy variados. Algunos de ellos se expresan en las ya citadas fases del duelo: enfado (hacia el mundo, hacia la persona que ha muerto, hacia sí mismo), negación, tristeza y frustración, pero a menudo también aparecen otros como agotamiento, culpa, impotencia, ansiedad, desesperación, insensibilidad, alivio, confusión, vacío, miedo. La clave en este caso es darse la posibilidad de atravesar tales sentimientos, incluso aunque desde un punto de vista racional le parezcan incorrectos.
«Poco a poco nuestro cerebro va adaptándose a esta nueva realidad, asimilando la pérdida».
2. Rodearse de personas en las que apoyarse
Hablar de los sentimientos que ha generado la pérdida ayuda a asimilar la situación. No es recomendable encerrarse. Se recomienda que las personas que están en un proceso de duelo, en la medida de lo posible, socialicen buscando la complicidad de su círculo más cercano.
3. Cuidar la salud
Una buena alimentación, practicar ejercicio físico, tomar los debidos descansos y dormir las horas adecuadasson factores de gran importancia para cuidar la salud física y emocional, y esto, a su vez, es clave para hacer el proceso de pérdida un poco más llevadero, para dotar al organismo de la energía necesaria para poder hacer frente a los pensamientos negativos y, en última instancia, para seguir adelante.
4. Recordar los buenos momentos
Aunque puede resultar complicado, hacer memoria de los buenos momentos vividos con la persona perdida puede ayudar, puesto que «ayuda a desasociar la imagen del fallecido durante sus últimos días(si fue a causa de una enfermedad) o del shock que nos produjo la noticia de su muerte (si esta se produjo de forma repentina). También colaborar con una entidad benéfica de la que el difunto se sintiera cercano hasta enmarcar fotos de momentos felices vividos juntoso plantar un árbol o un jardín en su memoria.
5. Acudir a un psicólogo
Los especialistas aseguran que «el apoyo más importante que una persona recibe después de sufrir una pérdida proviene de amigos y familiares, pero en caso de dificultades para superar la pérdida, puede ser útil el apoyo terapéutico». La terapia psicológica ayuda a las personas en proceso de duelo a reinterpretar sus emocionesy pensamientos, dándoles herramientas para afrontar la pérdida de un ser querido.
El apoyo terapéutico puede ayudar a afrontar situaciones como fechas y situaciones especiales: la fecha del cumpleaños de la persona que ha fallecido, las primeras navidades sin ella, el aniversario de su muerte, etc. Son momentos que pueden causar nuevos tirones de dolor que sorprenden y desmoralizan, dicen los expertos, «por lo que conviene tenerlos en cuenta para adelantarse si están por venir, adivinando o imaginando como se vivirán, o averiguar el impacto y la estela que han dejado atrás si ya han ocurrido».
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