La muerte de un hijo, aunque no haya llegado a nacer, es sin duda uno de los golpes más duros que puede asestar la vida. Supone además un duelo invisible para las madres debido al gran tabú social que hay sobre este asunto: no se habla de ello, se evita o se desconoce cómo abordarlo y cómo acompañar.
El impacto emocional de una pérdida perinatal a menudo es minimizado o incluso menospreciado social y médicamente. Pero está ahí, y deja su huella, una que a menudo se hace más patente cuando de nuevo nos quedamos embarazadas. Miedos y emociones negativas pueden hacer acto de presencia y enturbiar esta nueva etapa.
- Miedo a otro aborto: Quizá sea de los miedos más potentes y omnipresentes. Esa sensación de “no debo hacerme ilusiones porque en cualquier momento puede volver a pasar lo que no queremos que pase” que nos llevan a no establecer vínculos tan potentes en este embarazo como en el anterior. Muchas mujeres encuentran algo de calma cuando superan el punto del embarazo en el que en el anterior tuvieron la pérdida, otras sin embargo necesitan más tiempo.
- Culpa: Este sentimiento que mayormente suele hacer acto de presencia en un embarazo después de una perdida, es la culpa. Y solemos decir “Debería querer a la nueva vida que llevo en mi vientre, No lo estoy cuidando/hablando/queriendo como debería… son algunos de los pensamientos más habituales en estos casos. El problema es que esto nos lleva a fustigarnos y sentirnos aún peor.
- Ambivalencia: Querer y desear con todas nuestras fuerzas un nuevo embarazo, un hijo, y al mismo tiempo sentir el dolor por la pérdida de ese bebé que ya no está, sentir que lo estamos reemplazando y no querer nada más que vuelva. Esas emociones que chocan entre sí, esa alegría enfrentada a tanto dolor puede generar un malestar enorme.
La cuestión es que todos estos miedos pueden acabar traduciéndose en ansiedad, de ahí que merezca tanto la pena abordarlos de manera que consigamos neutralizarlos.
Pero, ¿Qué podemos hacer frente a estos miedos?
- Date tiempo y espacio para el duelo: Una pérdida perinatal genera tristeza, mucha. Y negarla si la sentimos, es sin duda una mala estrategia, una que nos explotará probablemente en las manos pasado un tiempo. En contra de lo que mucha gente piensa no importa el tiempo de gestación, el dolor no entiende de eso. El duelo sea perinatal o no, hay que pasarlo, con sus fases y sus etapas, es lo sano y lo esperable, así que permítete vivirlo. Eso sí, sin entregarnos a él.
- Control de las expectativas: La idea que más se vende, lo que socialmente se nos dice que ha de ser, es sentir amor a la primera cuando nos enteramos de que estamos embarazadas. Pero no siempre es así, no todas las mujeres lo viven de esta manera, sea con pérdidas perinatales previas o sin ellas. Si lo que esperamos, si lo que entendemos que “tiene que ser” es esa vinculación inmediata la vamos a pasar mal porque es muy posible que no sea así. Pero tranquila, ya te puedes dar cuenta que les pasa a más mujeres, y no significa que luego no vayan a querer a sus hijos. Por encima de todas las cosas ten calma.
- Evita anticipar: Puede que te vengan a la cabeza muchos pensamientos “de anticipación”, puede que temas, creas o estés convencida de que algo malo va a suceder de nuevo. Este miedo es del todo lógico, pero recuerda que este embarazo no es el anterior. Es otro diferente, con sus características, sus incidencias y sus peculiaridades. Pregúntale todas tus dudas al profesional de la salud que lleve tu embarazo, así eliminarás algunos fantasmas, y podrás disipar distintos miedos que estén pasando por tu cabeza.
- Date tiempo: El “amor” por esa nueva vida que se está formando no tiene por qué aparecer en el mismo momento en el que ves el positivo del test de embarazo. Date tiempo para adaptarte, no te apresures por querer tener emociones que aun puedes no estar sintiendo, para reelaborar todo lo que ha sucedido, para sanar la herida y construirte de nuevo.
- Date permiso: no tienes que estar feliz todo el rato, por muy buena noticia que sea un nuevo embarazo, habrán momentos de tristeza y no pasa nada, es el proceso natural del duelo y hay que pasarlo. no te presiones por sentirte diferente.
- Vive día a día: Hacer proyecciones o planes a futuro cuando nos sentimos mal, no es recomendable ni es buena idea, es mejor ir paso a paso, con metas a corto plazo. Debemos saber que no podemos pretender estar bien todo el tiempo. Lo más realista es pensar que a lo largo del día vamos a tener momentos de estar bien y momentos de estar mal, pero que precisamente por eso debemos esforzarnos por tener momentos buenos, y valorarlos cuando lleguen.
- Habla y comunícate: No estás sola, acude a tu familia, amigos o a un profesional que te ayude en esta etapa de tu vida. A muchas mujeres les cuesta reconocer su malestar ante un nuevo embarazo, por vergüenza a ser juzgadas. Pero es clave que hablemos sobre esto, no estás haciendo nada malo, no estás sintiendo nada mal. Pide ayuda, lo mereces tu, y ese ser que está en camino también.
Si a pesar de todo notas que tienes ansiedad, que te cuesta manejar la situación, acude a un profesional que te oriente. Recuerda, no eres la única y seguro encuentras quien pueda brindarte ayuda. ¡No estás sola! Aquí estamos para ti.