La pesadilla del dolor en un proceso de pérdida, no parece terminar nunca, pero transitando este camino sin prisa desde el amor, comienzas a florecer a su tiempo, y una vez que comenzamos a sanar, también comenzamos a ver la vida desde otra perspectiva.
El dolor de la tormenta me ha enseñado a vencer la culpa, a soltar el control, a tocar el cielo con el alma y ver a mi niña interior con los ojos del Padre. En mi silencio interno, pude descubrir que todo lo que había allí dentro era amor. No había nada que culpar.
La separación es física, por eso duele, pero la verdad es que no hay separación en nuestra esencia que es el amor, seguirá intacto y a medida que vayamos sanando, también iremos floreciendo en nuestro interior, entonces podremos ver la belleza del amor en todas partes disponible para nosotros, comenzamos a escuchar su mensaje a través de la naturaleza, de los niños, de la familia, de los amigos, los libros, la música, el arte, de la luz y de la oscuridad, de la tormenta y la calma, de las caídas y sus aprendizajes.
Florecer es abrazar la aceptación, no obstante, aceptar no es dejar de amar, tampoco es resignación. Aceptar es permitirnos sin juicio un nuevo comienzo, para comenzar a construir una nueva historia desde el amor, sin cargas de culpa, juicio y perfección ante la vida.
Tenemos la capacidad y la oportunidad de aprender a conectar con el amor de una manera diferente, a través de la esencia y no de la forma, pues no necesitamos tocar, ni ver, para sentir esa consciencia divina que nos conecta con todo y lo llena todo en todo. Date la oportunidad de mirarte en tu esencia y descubrirás tu grandeza interior. Dios es Amor y tú eres el milagro.
Abrazo y honro tu camino. Vivamos sin juicio y sin prisa. Un minuto a la vez.
Con amor, Hulda Tovar.
Si este artículo fue de gran provecho para ti, también te encantará el siguiente: https://milcoloreslife.com/se-puede-sentir-paz-en-el-duelo/
Únete a nuestra Red de apoyo en Telegram: https://t.me/Apoyomilcoloreslife





