La Empatía: Comprender y Desarrollar Esta Habilidad
La empatía se conoce como la capacidad que tenemos los seres humanos de ponernos en el lugar de la otra persona, entender las emociones y sentimientos que pueden llegar a experimentar las personas de nuestro alrededor, incluso si no estamos de acuerdo con sus opiniones o creencias.
La clave esencial es que se trata de una habilidad para entender qué siente la otra persona, y más específicamente para entender por qué está teniendo esos sentimientos en algún momento determinado.
La empatía es una habilidad que se aprende de manera natural a través del desarrollo psicosocial de los niños y las niñas desde la infancia, que se refuerza durante la adolescencia y que se va poniendo en práctica a lo largo de la vida de la persona; sin embargo, esta puede ser potenciada también en la etapa adulta, siempre que se pongan en práctica varias estrategias para desarrollar la empatía. Las personas más empáticas tendrán mayor facilidad para relacionarse correctamente con los demás. Por el contrario, las personas con pocas habilidades de empatía tendrán mayor dificultad para comunicarse con su entorno y para llegar a establecer relaciones más intensas y profundas.
Cómo podemos mejorar la empatía:
1. Pensar en el otro: La empatía es el arte de ponernos en el lugar del otro. Una forma de cultivarla es, sencillamente, pensar en la otra persona. Así podremos conectar de una forma más genuina con ella. Esto quiere decir plantearnos qué opinaría, cómo actuaría o qué diría. Además, es importante considerar cuál es su historia, qué dificultades ha atravesado y qué metas persigue.
2. Practicar la escucha activa: Saber escuchar hace la diferencia. Pero esto no se reduce a oír las palabras del otro; la escucha activa supone estar presente en la conversación. Algunos investigadores la consideran una herramienta clave al momento de desarrollar la empatía, así como mejorar las relaciones interpersonales. Para mejorar esta habilidad comunicativa superior, es importante tener en cuenta lo siguiente a la hora de querer ser empáticos: no interrumpir, mirar a los ojos, tomar una postura corporal de apertura, escuchar el mensaje sin juzgar y atender a los movimientos del cuerpo y gestos faciales.
3. Cultivar el interés genuino por los demás: El reconocido psicólogo especializado en inteligencia emocional, Daniel Goleman, destaca la importancia de demostrar un auténtico interés en las experiencias de los demás, de camino a mejorar la empatía. Apelando a la curiosidad, podemos buscar la cercanía con las personas que nos rodean e incluir en la conversación comentarios personalizados, siempre y cuando el otro lo permita. Hacer preguntas del estilo: «¿cómo te fue en el examen?» o «¿cómo te sientes en tu nuevo trabajo?» es de gran utilidad para fomentar una mayor comprensión y fortalecer nuestros vínculos.
4. Piensa en las prioridades de los demás: Debemos darnos cuenta de que no estamos solos en el mundo y que otras personas también tienen sueños, esperanzas, necesidades y planteamientos propios que deben ser escuchados. Centrar nuestra atención en otras personas distintas a nosotros nos hará ser empáticos y nos alejará del egocentrismo.
5. Evita los prejuicios: A menudo tenemos tendencia a crear una idea propia sobre otras personas y concebirlas tal y como nosotros hemos imaginado que son desde el principio. Esta técnica basada en el prejuicio es poco recomendable, ya que nos impide conocer verdaderamente a otras personas que se cruzan en nuestro camino. En lugar de realizar juicios de valor previamente, es importante conocer antes a esa persona y valorarla únicamente por la realidad.
6. Agradece siempre que tengas oportunidad: El agradecimiento es otro signo de empatía que no debemos pasar por alto, ya que significa que valoramos el esfuerzo de aquellos que nos ayudan o nos hacen cualquier favor. Las personas más empáticas valoran siempre el trabajo de los demás, tanto si están en una cafetería, en un restaurante o en un aula de una universidad. Agradecer a otros siempre que tengamos oportunidad es uno de los primeros pasos para ser empáticos.
7. Practica un estilo de comunicación asertivo: La asertividad consiste en expresar de manera clara lo que sentimos o pensamos sobre cualquier cosa o persona, respetando siempre las opiniones ajenas. Además, se basa en escuchar siempre a la otra persona, en no juzgarla, en establecer límites personales y en ser responsable emocionalmente.
8. Valora el sufrimiento ajeno: Debemos evitar minimizar o relativizar el sufrimiento ajeno, ya que esto demuestra falta de empatía. Lo que a nosotros nos puede parecer una tontería sin importancia, para otros puede suponer vivir un infierno.
9. Descifra mensajes poco evidentes: Tanto en la comunicación no verbal como en la entonación con la que se dicen las cosas podemos identificar cómo se encuentra la otra persona más allá del mensaje que nos quiera dar. Las personas empáticas suelen percibir todos estos mensajes que otras personas menos observadoras podrán pasar por alto o ignorar.
10. Respeta el ritmo de los demás: Adaptarnos al ritmo y las dinámicas de comunicación de los demás nos permitirá conocer en profundidad a esa persona y lograr una conexión verdadera.
La empatía es ese hilo invisible que nos une con otras personas. Potenciar esta capacidad conlleva importantes beneficios: nos ayuda a establecer vínculos sólidos y satisfactorios, potencia nuestra inteligencia emocional y contribuye a nuestro bienestar integral. Sin embargo, desarrollarla supone un trabajo continuo, que requiere apelar a la escucha activa, entrenar la tolerancia y evitar los prejuicios.
La Empatía no es Simpatíca
Es fundamental saber que para comprender los procesos cognitivos y emocionales de las personas que nos rodean, necesitamos tiempo y emplear ese tiempo de forma paciente. Ponerse en los zapatos del otro no es algo que se pueda lograr de un instante al otro. Ser amable con los demás no nos convierte en personas empáticas. Para lograr serlo, es importante comprender a la otra persona desde su perspectiva y no desde la nuestra.





