Ser consciente del momento presente, este es el objetivo del ‘mindfulness’, una técnica de meditación muy beneficiosa por todas las ventajas que proporciona a los niños.
¡Te invitamos a descubrir un poco más sobre esta técnica!
Existen estudios realizados sobre psicología positiva que han comprobado los beneficios que esta práctica tiene sobre las personas y especialmente, sobre los niños.
“Por medio del ‘mindfulness’ los niños pueden entrenar su cerebro. El cuerpo lo cuidamos haciendo ejercicio y comiendo de forma sana. El cerebro es el órgano más importante de nuestro cuerpo, y su naturaleza es pensar.
Con la práctica del ‘mindfulness’, fortalecemos nuestra claridad mental enfocándonos en la solución en vez de enfocarnos en el problema”, nos explica Nina Sauri Baqueiro, maestra de Yoga y Mindfulness para niños.
¿Por qué se recomienda la práctica del ‘mindfulness’ en niños?
Los beneficios de esta técnica de meditación para los más pequeños son muchos, tanto a nivel físico como emocional, mental y espiritual. A partir de los 3 años pueden comenzar a practicarlo de una manera sencilla y lúdica, tal y como nos cuenta la experta: “Haciendo alguna respiración y dándose cuenta de lo que ocurre a su alrededor o de lo que sienten. Aunque no lo entiendan del todo, se les ofrecen las bases para empezar a familiarizarse con la atención plena, de esta forma, cuando cumplan 5 años ya puedan practicarlo debidamente con más técnicas y más ejercicios”.
¿Cómo integrarlo en su día a día?
El logro está en adaptar estos ejercicios en su rutina diaria de forma que no se convierta en una carga o una obligación para ellos. “Cada niño debe encontrar los ejercicios o actividades de ‘mindfulness’ que les hagan sentir bien y les ayuden a calmarse y a buscar su equilibrio. No existe una manera correcta de practicarlo, debemos soltar las expectativas y dejar que los niños disfruten jugando y explorando. Podemos empezar con 5 minutos al día practicando ‘mindfulness’ en familia o en el colegio, adaptándonos a las capacidades y edades de los niños recomienda la instructora. Además, según los expertos, el ‘mindfulness’ se puede practicar en todo momento y en cualquier lugar, por este motivo no es complicado integrarlo en la vida de los más pequeños de forma natural. Nina recomienda comenzar a hacerlo en los siguientes momentos del día:
Alimentación consciente o ‘Mindful Eating’:
“Es una forma de alimentarse conectándose con los 5 sentidos. Por ejemplo, al morder un pedazo de manzana, nos conectamos con su sabor, con la textura, observamos su color, notamos las sensaciones y pensamientos que aparecen en ese momento”, explica.
‘Mindfulness’ al bañarnos:
“Disfrutar de la ducha sintiendo cómo cae el agua sobre el cuerpo, escuchar el sonido del agua, oler el jabón y enjabonarse lentamente con él, observar la espuma en la piel y notar cómo se limpia con el agua. Cuando el agua nos limpia podemos imaginar que se lleva los pensamientos negativos, los miedos o lo que nos incomode, arrastrándolos haciendo que desaparezcan”, recomienda Nina.
Dormir en calma:
La experta también aconseja: “Antes de dormir, le pedimos al niño que agradezca por algo que vivió ese día. Mamá o papá pueden empezar. Puede ser algo sencillo: ‘Gracias por la familia’, ‘gracias por el sol’, ‘gracias por mis ojos’ o puede ser que quieran agradecer por una situación en especial… Ya acostados, le pedimos que cierre sus ojos y que se duerma pensando en algo bonito”.
El Mindfulness siempre será una herramienta necesaria para practicar, tanto en adultos como en niños. ¿Te animarías a practicarla con tus hijos?





