El perdón propio: es pasar por alto esa acción que consideras como falta, error u ofensa, dándote la oportunidad de renunciar a la venganza propia, al reclamo propio y al autocastigo mental. El autocastigo puede desestabilizar todas las áreas de tu vida. El perdón te libera del resentimiento y te abre al mundo. Todo comienza desde la aceptación plena.
Es un trabajo personal importante y necesario en nuestra vida. Hemos pedido perdón muchas veces y todavía nos tocaran más por decir. Y esto nos hace humildes al ser conscientes de que nos equivocamos. A veces es difícil que se dé este proceso porque venimos de una cultura en la que el autocastigo está muy reforzado.
La invitación es a vivir sin prisa en el presente, soltando el enojo y perdonarnos a nosotros mismos, por no poder haber podido cambiar el pasado.
Perdonarnos por no tener el control de nada, dándonos la oportunidad de hacer desde el amor y la esperanza, todo lo que, si podemos hacer ahora, vivir para honrar, escribir y expresar tantas palabras que faltaron por decir, darnos una pausa, reencontrarnos con nosotros mismos, con tanta belleza interior y resiliencia.
Darnos la oportunidad de ser mejores seres humanos y experimentar el poder liberador del perdón desde adentro.
Vive tu proceso sin prisa y sin juicio. Un minuto a la vez.
Con amor, Hulda Tovar.
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