El camino del duelo, es un camino que requiere paciencia y mucho amor para construir paso a paso un cambio de perspectiva. La sanación después de la pérdida, es un trabajo que sólo lo pueden hacer quienes hayan vivido la pérdida, nadie más lo puede hacer. Si estás en un duelo complejo y profundo, es importante practicar a diario la terapia de “sustitución de pensamientos”, por cada pensamiento de culpa, miedo, angustia o ansiedad que perturbe tu mente, debes generar ó crear de 3 a 5 pensamientos de amor profundo. Ejemplo: Es mi culpa, si hubiese podido, si hubiese hecho esto o aquello, entre otros pensamientos que te puedan quitar la paz. Sustitúyelos por:
- Hice todo desde el amor.
- Me siento tan agradecido de haberlo tenido y de haber disfrutado todo de él/ella.
- Me siento en paz, de saber que está en un lugar de completa felicidad.
- Respeto su decisión de descansar.
- Soy la extensión de Amor de mi ser amado.
- Trabajar en estos puntos te ayudará mucho en el transitar diario del duelo.
El duelo es como una tormenta, donde las olas golpean con fuerza, cada ola es un golpe pensamientos y emociones encontradas, y allí es donde perdemos sentido de vida e identidad.
Muchas veces en medio del duelo nos preguntamos: ¿Quiénes somos? ¿Por qué a mí? ¿Hasta cuándo esto? ¿Por qué a mí?
Cada proceso de duelo es diferente, y todos estos pensamientos tienen una respuesta diferente para cada uno, pero desde el amor.
Dos pequeños pasos para sanar el duelo son:
1. Conectar con el amor de tu ser querido y ese amor derramarlo hacia ti, hacia la vida misma y hacia otros, allí paso a paso encontrarás paz y fuerzas para volver a seguir adelante, desde la gratitud y no desde la culpa, el miedo o la frustración.
2. Dedicar a diario unos minutos para escuchar la voz de tu alma en silencio, abraza el silencio y cada emoción, no juzgues absolutamente y escucha la voz de tu corazón, cada día recibirás hermosos mensajes para sanar con atención plena, a medida que vayas sanando, también iras despertando tu consciencia ante la vida misma, y recuperarás la luz que tu alma necesita.
Volverás a vivir, pero esta vez desde una perspectiva diferente, profunda, sanadora y liberadora, sin juicios y sin culpa, siempre desde tu esencia de luz, de paz y de amor.
Dios es amor, y tú eres el milagro.
En la tanatología cada emoción y acción es importante, la tristeza, el desconcierto, el miedo, la incertidumbre, la ausencia, el dolor, la gratitud, y todo sentimiento que se presente en un proceso de duelo, es valioso e importante para sanar y vivir en plenitud. ¡No estás sólo en tu proceso!
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