¿Cómo vivir sin juicio y sin prisa?

¿Cómo vivir sin juicio y sin prisa?

Cuando sentimos culpa, nos invade el miedo. Miedo a la no aprobación de los otros, miedo al juicio sobre nuestra conducta, miedo al rechazo, miedo al no, miedo a perder o miedo al fracaso. Cuando sentimos miedo nos hacemos culpables de nuestra inseguridad, de nuestra flaqueza y vulnerabilidad, también a lo desconocido y sobre todo a lo terrible.

En cuanto a la culpa, tenemos dos alternativas claras y será nuestro grado de madurez emocional que decida dónde vamos: si a la responsabilidad o al victimismo. Si en ese momento que nos sentimos culpables nos preguntamos: ¿Qué puedo hacer para mejorar esta situación que me hace sentir culpable? Nos estaremos responsabilizando y no permitiremos que nuestro ego se salga con la suya y, por lo tanto, dejaremos de sufrir. Esta decisión nos llevará sin duda a mejorar la situación, a resolver el conflicto y restaurar la paz emocional.

Además desde la victimización nos atrevemos a todo, con nosotros y también con las personas que nos rodean. Nos culpamos y proyectamos esa culpa defensivamente en los demás. Les culpamos de nuestra culpa no resuelta por no responsabilizarnos.

Nos sentimos culpables, pero ¿Somos culpables? 

La culpa no existe como tal, es una emoción interpretativa.

Socialmente este sentimiento está basado en una creencia irracional: la que dice “merecemos la culpa porque hemos obrado mal”, como si no fuésemos humanos que se equivocan. Nos han educado en el premio y el castigo, no en las simples consecuencias de nuestros actos.

Las consecuencias no emiten juicio, solo es lo que ocurre por actuar de una u otra manera. La consecuencia de un mal acto no es insufrible, no nos hace malas personas. Somos buenas personas con malos comportamientos. Cuando hemos cometido un error, anhelamos el perdón de los demás. ¿Qué nos hace pensar que a los demás no les ocurre lo mismo?

Por ejemplo, esos miedos sobre el futuro que tanto nos hacen sufrir son exageraciones de nuestra mente porque nos estamos diciendo: “si ocurre esto o aquello será terrible y no lo podré soportar”, o también en tiempo pasado: “porque ha ocurrido esto terrible no lo puedo soportar, no voy a poder o me quiero morir.”

Si no pudiéramos soportarlo, estaríamos muertos. Si todo lo que nuestra mente exagera fuese tan terrible, el mundo sería insoportable. ¿Cuántas personas pasan tantas noches sin dormir por culpas y miedos sacados de quicio no racionalizados? Culpas y miedos que solo están en nuestra imaginación y que a medida que crece la exageración nos sentimos más y más pequeños.

Debemos soltar el juicio contra nosotros mismos y perdonarnos si creemos que somos culpables de algo que haya sucedido. Debemos dejar de actuar como nuestro peor juez. Ver y valorar nuestras vidas desde el amor.

Ahora, ¿Cómo vivir sin prisa?

En la sociedad actual vivimos de forma rápida. Todo se quiere al momento y no somos capaces de estar relajados y parar o simplemente atravesar procesos.

Vivimos ansiosos por el futuro, imaginamos mil historias hipotéticas de cómo sería el día que está por llegar, y cuando al fin llega, pasa, se desvanece, así de fugaz como el aleteo de una mariposa y ahora solo pensamos en el próximo momento que ha de llegar. Esta prisa en la que vivimos es una ausencia de presente, caminamos en piloto automático por la vida, nos abstenemos de ver los colores del cielo, el olor del café en las mañanas, el canto de los pájaros, y la hermosa naturaleza creada por Dios

Nacer, estudiar, trabajar, morir. ¿Es solo esto la vida? ¿Acaso de esto se trata?

Es en ese momento donde se desvanece lo inesperado, la sorpresa, la ilusión en cualquiera de sus formas y es ahí donde “la monotonía más que un salvavidas se transforma en una prisión”.

Claro que es importante tener metas, sueños, anhelos, pues estos nos motivan, son el motor de nuestra vida, le da chispa a nuestra alma, el problema es cuando estos se interponen en nuestro caminar y se nos olvida disfrutar el proceso, que es el 99% de nuestro paso por la tierra, esa meta es un 1%. Querer acortar ese camino a la meta, es negarnos el privilegio de saborear la vida, con todas sus facetas y en todos sus colores, porque hasta lo amargo aporta y forma parte de ese rompecabezas que estamos construyendo y llamamos vida, el deseo de querer obtener el resultado rápidamente nos impide atravesar las etapas que debemos cruzar. Respira, siente la energía vital llenar todo tu cuerpo y tu alma.

Claves para vivir sin prisas:                                                                   

  • Respira de forma consciente.
  • Ten contacto con la naturaleza.
  • Desconéctate de la tecnología unos minutos al día.
  • Has deporte cada vez que puedas.

Algunas recomendaciones más:

  1. Camina despacio y no te afanes, porque algún día añorarás regresar el tiempo, haber vivido intensamente cada instante, no hay necesidad de apresurarse, pues cada día trae su propio afán.
  2. Apaga todo y escúchate a  ti mismo(a), no a las voces de la sociedad, ni a cumplir estándares o fechas, el tiempo pasa y no regresa, cada etapa es perfecta.
  3. Viaja  ligero(a) de equipaje, con la mente en calma y el corazón lleno, es una decisión que debemos tomar cada mañana al despertar.
  4. Regálate la magia de vivir cada segundo como si fuera el último, porque estar vivos es un privilegio. Mientras nos quedamos pensando en el futuro de una manera desmesurada, estamos perdiendo tiempo valioso.
  5. Establece prácticas diarias.
  6. No sobresatures tu agenda y trata de hacer lo que puedas al día para estar más tiempo con tu familia.

A través del Mindfullness “la plena consciencia”, podemos aprender a vivir felices en el momento presente, en lugar de perdernos en el pasado o en las incertidumbres del futuro. Vivir en el aquí y ahora, constituye el único camino verdadero para encontrar la paz en uno mismo y en nuestro entorno. La felicidad está en cada rincón, cuando somos conscientes de la magia que nos rodea. Tómate las cosas con calma, aprende a vivir sin prisa y disfrutar el presente, un día a la vez.

¡Es posible vivir sin juicios y sin prisa si te lo propones!

Imagen de Hulda Tovar

Hulda Tovar

Tanatóloga
Mentora de Duelo

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Soy Hulda Tovar

Mentor de tanatología y mindfulness en procesos de duelo.

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