Los pensamientos intrusivos son un síntoma de ansiedad. Es bastante frecuente escuchar a personas que tienen “pensamientos negativos” que les aparecen sin motivo, de manera inconsciente y que les dejan una mala sensación o malestar difícil de controlar.
Esto de lo que hablamos, en psicología se define como pensamientos intrusivos. Aparecen de modo involuntario interrumpiendo la actividad normal, dejando esa sensación de malestar emocional y que incluso a veces son difíciles de eliminar. Este tipo de pensamientos que aparecen de manera espontánea e incontrolada, los tenemos todos. Sobre todo en periodos de nuestra vida en los que pasamos por momentos de estrés, duelo, cuando nos enfrentamos a cambios importantes o en momentos precisos de ansiedad. Sin embargo, cuando este tipo de pensamientos se vuelven recurrentes, dejan de ser algo puntual para convertirse en obsesivos y nos dejan un poso emocional negativo. Si estas pasando por esto, es el momento de prestarles atención a tus pensamientos, hay dos formas en que se manifiestan estos pensamientos:
- Como una imagen muy vivida de algo concreto (visualizando la imagen)
- Como una idea abstracta (rumiando una idea en concreto que no se me quita de la cabeza)
Las personas que padecen depresión o ansiedad suelen tener este tipo de pensamientos que son difíciles de relativizar, y que con el tiempo pueden cobrar mayor importancia; también es común en personas obsesivas o en procesos de duelos patológicos.
La muerte de un ser querido provoca un conjunto de reacciones emocionales difíciles y dolorosas a las que las personas en duelo deben responder. Aunque para la mayoría de los dolientes la intensidad de estas reacciones disminuye con el tiempo, una minoría desarrolla complicaciones que afectan a su salud mental y física. Llamamos estilos de afrontamiento a las distintas maneras o estrategias que podemos utilizar, consciente y muy a menudo inconscientemente, para reducir, manejar y sobrevivir a esta sintomatología física, mental y emocional natural en el duelo.
¿Cómo afrontar los pensamientos intrusivos?
Por ejemplo: “He tenido una fuerte discusión con una persona y no puedo quitármelo de la cabeza, estoy todo el rato dándole vueltas al asunto siento mucho enfado, a veces rabia y a veces tristeza.”
O este otro: se fue y no pude decirle adiós… porque él y no yo… porque se fue si hicimos todo por salvarlo… Ojala hubiese podido evitarlo… Murió en mis brazos y no pude hacer nada… Porque tuvo que pasarle esto, Estoy enfadada pero no sé con quién, tengo una pena muy grande…
Es evidente que estos pensamientos no nos favorecen para nada, ya que con esto no le estamos dando una solución a nuestro problema, simplemente estamos dándole vueltas al asunto. En este caso, podríamos pensar en buscar alguna solución a esta situación, pero antes tendríamos que hallar algo que nos haga relajarnos.
Puede servir escribir todo lo que estamos sintiendo y leerlo más tarde para ver si estamos engrandeciendo la situación; hablarlo con alguien ajeno también nos puede ayudar a ver las cosas desde otro punto de vista. Estos pensamientos que aparecen de manera espontánea los tenemos todos, pero cuando son muy recurrentes quizá sea el momento de prestarles atención
Pero ¿qué hago para calmarme en ese momento? Lo primero y más importante es localizar el pensamiento que nos está alterando e identificarlo. Hacernos conscientes de que es un pensamiento invasivo y recurrente y entender que no por pensar algo significa que sea cierto.
En segundo lugar no forzarnos a que desaparezca. Dejarlo estar sin pretender que desaparezca, conscientes como decíamos que es un pensamiento de tipo obsesivo pero no por ello real.
De esta manera vamos deteniendo el círculo vicioso o el bucle que nos generan los pensamientos negativos, y poco a poco dejaremos de identificarnos con esas ideas que nos perjudican.
Otra manera de trabajar el pensamiento es escribirlo y leerlo durante un rato hasta que notemos que pierde fuerza y baja la ansiedad, a esta técnica se le llama asociación. Es importante entender que estos pensamientos no tienen por qué reprimirse ni tampoco suprimirse. A medida que comprendemos el funcionamiento que tienen se van disipando y se aprende a que son controlables.
Por último, el pensamiento intrusivo u obsesivo tiene la función de defensa ante la fragmentación interna producida por la muerte de un ser querido. Estos eventos traumáticos nos sacuden y nos pueden poner en crisis. Un afrontamiento adaptativo es aquel que contribuye a integrar estas experiencias traumáticas en la visión personal del mundo y le dan un sentido, asimilando el acontecimiento traumático y otorgándole un significado.
Afrontar estos pensamientos involuntarios es la clave para conseguir tratarlos de manera efectiva.





