Como lidiar con la culpa en el duelo

Como lidiar con la culpa en el duelo

   Todos afrontamos procesos de duelo, más o menos intensos. Cada día que pasa ganamos y perdemos. A veces, la ecuación recoge circunstancias, objetos o personas que tienen un peso significativo en nuestra vida. Sin embargo, a estas despedidas, ya de por sí complicadas por el dolor que causa el reconocimiento de lo que no volverá, hay que sumarles la culpa o el resentimiento. 

  Cómo afecta la culpa en el duelo. Al hablar de la culpa en el proceso de duelo, nos encontramos con dos variantes. Una es la pre y otra la pos pérdida. 

En la pre: suelen conjugarse elementos reales. Un ejemplo sería el pesar por no haber cuidado más a la persona que ya no está, por no haberle prestado más atención, no haber accedido a sus deseos o incluso por haber tomado ciertas decisiones por ella cuando no estaba en capacidad para hacerlo. 

  La oportunidad de volver al pasado y cambiarlo no existe. Aquí aparece la tentación de recrear uno distinto una y otra vez en nuestra mente. Como si corrigiéndolo de manera repetida, podríamos reescribirlo alguna vez de verdad. Esta costumbre mental tiene un precio en dolor, aunque solo sea la frustración que genera no poder trascender los límites de nuestra propia naturaleza. 

  Así, una emoción potencialmente destructiva se mezcla en algunos casos con el dolor de la pérdida. Cuando esto sucede, la despedida no se puede producir, el relato del pasado se puede llenar de tachones y el futuro llenarse de amargura. Por eso, la culpa en el duelo puede jugar un papel tan importante. 

  Las despedidas importantes también suelen provocar terremotos importantes. Episodios del pasado que creíamos haber dejado atrás pueden volver y asaltarnos. Lo que no dijimos, lo que sí dijimos y nunca hablamos. La atención se concentra en las vivencias compartidas, igual después de mucho tiempo de no hacerlo. De ahí que puedan aparecer estos fantasmas. 

La segunda variante: tiene que ver con los deseos no soportados. Hay enfermos crónicos que necesitan muchos cuidados. Consumen dinero, tiempo, energía, recursos… En muchos casos, llegan poco a poco a agotar al cuidador. Así, por mucho que sintamos la pérdida también podemos conjugarnos con una sensación de alivio que genere culpa. 

  Sentirnos así puede desconcertarnos. Incluso que nos replanteemos si queríamos de verdad a la persona que se ha marchado. Por otro lado, es una sensación difícil de compartir con las personas que no han estado día a día con nosotros y se acercan a darnos consuelo. Tenemos miedo a lo que pensarán si nos abrimos en un diálogo que vaya en esta dirección. Necesitamos comprensión, normalización, pero tememos encontrarnos con todo lo contrario. 

  En estos casos, el hecho de haber compartido el peso del desgaste que produce día a día el cuidado con otra persona y hablar con ella de cómo nos sentimos puede ayudarnos. En caso de que no sea así, la ayuda de un profesional puede ser muy adecuada. Después de hacer la evaluación correspondiente, nos facilitará herramientas para entender que lo que estamos sintiendo es perfectamente compatible con el dolor por la pérdida y con un profundo amor por la persona que se ha marchado. 

  Cuando pierdes a alguien normalmente la tendencia de las personas es intentar aislarse y dejar atrás la vida social. A pesar de que es completamente inevitable tener este tipo de actitudes, es esencial intentar salir de nuestra zona de confort e intentar afrontar el dolor con actividades que van en contra de lo que sentimos. 

  La culpa es una emoción común durante el proceso de duelo. Para superar la culpa en el duelo, se pueden seguir los siguientes consejos:

1- Afrontar la situación con objetividad.

2- Entender que todo forma parte del aprendizaje.

3- Practica la autocompasión.

4- Comprender la complejidad de las circunstancias.

5- Pedir disculpas (si es necesario).

6- Pasar la página.

7- Explique la situación a una persona cercana.

8- Acudir a terapia psicológica. 

Existen distintos tipos de culpa que pueden surgir durante el proceso del duelo. Algunos de ellos son: 

  • Culpa por haber deseado que la persona falleciera ya. 

 

  • Culpa por haber causado la situación. 

 

  • Culpa por sentir que Dios te está castigando por haber hecho algo malo. 

 

  • Culpa por no haber dado a luz un hijo sano. 

 

  • Culpa por no haber hablado de la enfermedad con el fallecido por miedo y dolor. 

 

Además, la Fundación Mario Losantos del Campo (FMLC) menciona cuatro tipos de culpa que afectan al proceso de duelo: 

 

  • Culpa al sobredimensionar el amor: el que está en duelo carga con una responsabilidad excesiva y se responsabiliza de asuntos que no dependen de él o que no está en sus manos poder resolver. 

 

  • Culpa causada por los asuntos que quedaron sin resolver en la relación: enfados, irritación, mala comunicación, falta de agradecimiento o muestras de amor. 

 

  • Culpa por no cumplir las expectativas de los demás: el doliente se siente culpable por no mejorar o por cómo lo que siente afecta a su entorno. 

 

  • Culpa relacionada con el proceso de rehacer la vida: el doliente teme que empezar a estar mejor, reír o pasar un buen día signifique olvidar al ser querido, traicionarlo o dejar de quererle. 

 

  Además, la culpa en el duelo puede ser difícil de gestionar debido a las emociones con las que se puede mezclar, como el dolor y la imposibilidad de reescribir el pasado. El contexto social y religioso también puede influir en cómo afecta la culpa en el duelo. Durante siglos, en el mundo occidental, la religión ha tenido un peso significativo y ha proyectado una visión del mundo muy particular. Ha extendido esta vida a otra, eterna, y ha señalado la existencia de un Dios todopoderoso que nos mira y espera de nosotros que nos comportamos de una determinada manera. 

  Durante el duelo, es importante encontrar a una persona que pueda escuchar nuestros temores, dudas y sentimientos, alguien que esté libre de evaluaciones y juicios. Solo el hecho de poder verbalizar y ser escuchados en relación a nuestros pensamientos de culpa, puede aliviarnos emocionalmente. 

Es importante recordar que la culpa es una emoción natural en el duelo y la mayoría de las personas la experimentan durante este proceso. 

 
 

 
 

 

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Hulda Tovar

Tanatóloga
Mentora de Duelo

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Soy Hulda Tovar

Mentor de tanatología y mindfulness en procesos de duelo.

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