El sueño es una función fisiológica necesaria en nuestra salud. A pesar de esto,
muchas personas presentan dificultades para descansar, y si están pasando por algún
tipo de duelo o presentando ansiedad, más aún porque no logran conciliar el sueño.
Este es fragmentado o despiertan antes de lo debido. Lo cierto es que gozar de un
descanso reparador a veces puede convertirse en un verdadero un reto. Ante ello, te
compartimos algunos consejos terapéuticos y principales recomendaciones que
deberías de considerar si se te está complicando dormir.
- Reduce el estrés
Muchas de las personas que les cuesta dormir experimentan pensamientos intrusivos o
repetitivos cada noche; esto les impide descansar.
Reducir tus niveles de estrés quizás es la clave para ayudarte a dormir. Con este
objetivo, es posible tomar medidas como las que te vamos a mostrar:
- Adopta en tu rutina diaria. Alguna práctica que contribuya a relajarte como las
técnicas de relajación profunda. - Aprende a priorizar y delegar. Cargarte en exceso de tareas no es saludable, ya
que no podemos llegar a todo; por esto, pide ayuda, reconoce tus limitaciones y
reorganiza tu agenda para que no te desborden las actividades y obligaciones.
- Trata tus condiciones de salud subyacentes
El insomnio, en ocasiones, es provocado o influido por otras condiciones de salud; el
dolor crónico derivado de ciertas patologías físicas es un impedimento del descanso.
La ayuda médica para tratar estas condiciones puede ser crucial, favoreciendo así el
descanso. - Deja el dormitorio solo para dormir
Cuando se te hace difícil dormir, es positivo que limites el uso que le das al dormitorio.
Es decir, muchas veces tendemos a comer en la cama, ver la televisión en la
habitación o trabajar en este espacio, cuando en realidad deberíamos reservarlo para
dormir. Esto contribuye a crear la asociación mental entre el cuarto y el descanso,
facilitándonos dormir más rápido. - Establece una rutina de sueño
Por último, resulta muy recomendable establecer una rutina apropiada. Esto incluye
acostarse y levantarse cada día a la misma hora y realizar una secuencia de
actividades o un ritual que se repita siempre antes de dormir. Rocía una fragancia
relajante, lee un libro o practica unos minutos de meditación o visualización creativa.
El duelo puede afectar el sueño de muchas maneras y es normal tener dificultades para
dormir durante este proceso. Otras sugerencias que podrían ayudarte a dormir mejor
durante el duelo:
– Aprender a respirar de manera profunda.
– Tomar baños calientes para relajar los músculos.
– Caminar a lo largo del día, tomar aire fresco.
– Antes de dormir, leer un poco o ver algún programa de televisión o película.
– Aclarar la mente, no aislarse, tratar de no perder contacto con los amigos.
– No consumir cafeína o nicotina antes de dormir, mejor si son algunas horas
antes.
También es importante establecer una rutina para ir a dormir y para levantarse, incluso
durante los fines de semana. Si es necesario tomar siesta se puede hacer, pero que
esta no dure más de 30 minutos, y que sean antes de las 3 pm de la tarde. Si pasa el
tiempo y no se logra superar los problemas del sueño, se puede recurrir a un
especialista.
Las dificultades para dormir provienen de malos hábitos, estados emocionales sin
regular, uso de sustancias o incluso, condiciones médicas. Sin embargo, hay algunas
pautas que mejoran la situación. Pero antes de conocerlas, veamos algunos conceptos
básicos.
¿Cuándo deben buscar ayuda las personas que les cuesta dormir?
Todos podemos tener dificultades para descansar una noche de forma puntual, lo que
no supone un problema mayor. Sin embargo, cuando esta situación se repite
comenzaremos a ver las repercusiones en nuestra vida.
El insomnio causa fatiga y somnolencia diurna, irritabilidad, cambios de humor y un
deficiente funcionamiento cognitivo que afecta la concentración, la memoria y la
claridad mental (Roth & Roehrs, 2003). Además, se asocia a diversas condiciones
mentales como la depresión o la baja tolerancia al estrés, así como a diferentes
patologías físicas.
Por todo lo anterior, es recomendable buscar ayuda o tomar medidas en cuanto
nuestra calidad de vida comience a perjudicarse. Es cierto que, hasta pasados los tres
meses no se considera insomnio crónico; no obstante, el insomnio agudo merece ser
tenido en cuenta.





