¿El duelo de un fallecimiento por suicidio es diferente al de otras situaciones?
El duelo de alguien cercano es duro, independientemente de la causa de la muerte. Pero cuando la causa de la muerte es un suicidio, es más duro todavía de superar para las personas cercanas. Algunas veces, el duelo que sufren las personas que pasan por el suicidio de un ser querido es diferente a otros duelos por muertes naturales o a causa de un accidente. En ocasiones puede ser más prolongado, y el shock, el aislamiento y la culpa pueden ser mayores que tras otro tipo de muertes
Cuando un familiar o un ser muy querido para nosotros mueren por suicidio, las emociones pueden abrumarnos. Tu sufrimiento puede ser desgarrador. Al mismo tiempo, podrías estar consumido por la culpa, preguntándote si podrías haber hecho algo para evitar la muerte de este ser querido.
Al enfrentar la vida después del suicidio, recuerda que no tienes que pasar por esto solo.
Prepárate para las emociones fuertes
El suicidio de un familiar puede desencadenar emociones intensas. Por ejemplo:
- Choque. Podrías experimentar incredulidad o insensibilidad emocional. Quizás pienses que el suicidio de tu ser querido no puede haber sido real.
- Ira. Podrías enojarte con tu ser querido por abandonarte o por provocarte todo este sufrimiento, contigo mismo u otras personas por no haber mostrado las señales de sus intenciones.
- Culpa. Es posible que frases como «qué hubiera pasado si…» o «si tan solo…» se repitan en tu mente, y que te culpes por su muerte.
- Desesperación. Puedes sentirte invadido por sentimientos de tristeza, soledad o desesperanza. Podrías sentir decaimiento físico o incluso pensar en suicidarte.
- Confusión. Muchas personas intentan darle algún sentido a la muerte o entender por qué su ser querido se quitó la vida. Sin embargo, siempre quedarán dudas sin responder.
- Sentimientos de rechazo. Podrías preguntarte por qué tu relación no fue suficiente para evitar que tu ser querido se suicidara.
Es posible que experimentes reacciones intensas por semanas o meses después del suicidio de tu ser querido. Como pesadillas, recuerdos recurrentes, dificultad para concentrarte, retraimiento social y pérdida de interés por tus actividades habituales. En especial, si presenciaste o hallaste el suicidio.
Las repercusiones del suicidio de un ser querido pueden ser física y emocionalmente agotadoras. Mientras vives el duelo, procura proteger tu propio bienestar y pensar en ti.
- Mantente en contacto. Busca el apoyo, la comprensión y la ayuda de tus seres queridos, amigos y líderes espirituales para recuperarte. Rodéate de personas que quieran escucharte cuando necesites hablar y de aquellos que simplemente te ofrezcan su apoyo cuando no tengas ganas de hablar.
- Atraviesa el duelo de la forma que necesites. Haz lo que sea adecuado para ti y no necesariamente para otra persona. No existe una sola manera «correcta» de atravesar el duelo. Si te resulta demasiado doloroso visitar la tumba de tu ser querido o compartir detalles de su muerte, espera a estar preparado para hacerlo.
- Prepárate para los recordatorios dolorosos. Los aniversarios, los días festivos y otras ocasiones especiales pueden ser recordatorios dolorosos del suicidio de tu ser querido. No te sientas mal por estar triste o afligido. En cambio, considera cambiar o suspender las tradiciones familiares que son demasiado dolorosas.
- No te apresures. Perder a alguien por un suicidio es un golpe tremendo, por lo que la recuperación debe darse a su debido tiempo. No te apresures si otros consideran que ya pasó «demasiado tiempo».
- Anticipa las dificultades. Algunos días serán mejores que otros, incluso años después del suicidio, y está bien que así sea. La recuperación suele presentar altos y bajos.
- Considera unirte a un grupo de apoyo para familias afectadas por un suicidio. Contar tu historia a otras personas que están pasando por el mismo tipo de dolor podría ayudarte a encontrar un propósito o fortaleza.

¿Qué puedo hacer para hacerle frente a esta situación?
Aparta un momento del día: Es importante que reserves un tiempo cada día, si es posible a la misma hora y en el mismo sitio, de modo que puedas llorar, recordar a la persona muerta, orar o meditar.
Escribe: Lleva un diario para registrar tus sentimientos, pensamientos y recuerdos. Esto puede ayudarte a ganar un cierto control sobre emociones intensas.
Trata de realizar alguna actividad física a diario: todos los días por lo menos 20 minutos. Generalmente esto te ayudará a sentirte mejor y mejorará tu sueño.
Reduce el estrés: La meditación, las técnicas de relajación, el masaje o escuchar música pueden ayudarte a reducir el estrés emocional y físico por la pérdida.
Cuida de ti mismo: Trata de descansar lo suficiente y comer bien. Piensa en cómo pasar cada día, no más allá. Cuando seas capaz, empieza a dedicar tiempo a las cosas que te hacían disfrutar. Esto no es desleal, te ayudará a enfrentarte mejor con el dolor.
Expresa tus sentimientos: A algunas personas les ayuda hacer actividades creativas, como la poesía o la pintura, para expresar sus sentimientos. Otras actividades, como la costura, cocina, jardinería o carpintería, pueden también ser de ayuda.
No trates de buscar explicaciones: La mayoría de las veces, por más que uno lo intenta, nunca consigue entender las razones que llevaron a un ser querido a quitarse la vida.
No abuses de fármacos o drogas: Procura no recurrir al alcohol o las drogas como una forma de aliviar tu tristeza. Si bien te pueden proporcionar alivio de tus sentimientos a corto plazo, impiden el duelo y pueden causar depresión u otros trastornos
Tu dolor no es una enfermedad: No significa que estés enloqueciendo. Ese dolor tan profundo que sientes dentro de ti, como si se te desgarrara el corazón y quedaras sin aire, es una reacción completamente normal frente a la experiencia más difícil que una persona puede vivir.
Infórmate sobre cuándo buscar ayuda profesional
Si experimentas angustia intensa o constante, o problemas físicos, pide ayuda al médico o a un profesional de la salud mental. Buscar ayuda profesional es especialmente importante si piensas que podrías estar deprimido o si tienes pensamientos suicidas recurrente. El duelo no resuelto puede convertirse en un duelo complicado, en el cual las emociones dolorosas duran tanto y son tan intensas que te resulta difícil continuar con tu propia vida.
Según las circunstancias, puede que te beneficies de la terapia individual o familiar, ya sea para superar la peor parte de la crisis o para ayudar a adaptarte a la vida después del suicidio. En algunos casos, los medicamentos a corto plazo también pueden ayudarte.
Enfrenta el futuro con una sensación de paz
Después del suicidio de un ser querido, es posible que sientas que no puedes seguir adelante o que nunca volverás a disfrutar de la vida.
En realidad, siempre te preguntarás por qué ocurrió, y recordarlo puede desencadenar sentimientos de dolor incluso años después. Sin embargo, con el tiempo, y con ayuda profesional la cruda intensidad del duelo se disipará.
Comprender el complicado legado del suicidio y cómo hacer frente a un sufrimiento palpable te puede ayudar a sanar, sin dejar de honrar la memoria de tu ser querido.





