La ansiedad es una emoción normal que se experimenta en situaciones en las que nos sentimos amenazados por un peligro externo o interno, y puede haber mucha ansiedad después de una pérdida importante.
La ansiedad es una sensación general de tensión o inquietud. Puedes sentirte generalmente ansioso(a) (lo que se llama tener ansiedad flotante). La ansiedad puede causar síntomas físicos, como malestar estomacal o dolor de cabeza. La ansiedad también puede hacerte actuar de maneras que no son usuales para ti, como estar más exigente, menos paciente o más irritable de lo normal.
A veces puede parecer que las preocupaciones y la ansiedad se apoderan de tu vida, haciéndote sentir como si todo se derrumbara al mismo tiempo. Es posible que necesites tomarte tiempo y ocuparte de las cosas una a la vez.
Si te sientes abrumado(a), pídele ayuda a alguien que sea de tu confianza.
La ansiedad también es un estado de aflicción o desasosiego sobre las incertidumbres del futuro. Una persona ansiosa puede estar tensa, inquieta y/o nerviosa, sentirse incapaz de dormir, de concentrarse, o sin aliento. Estas señales físicas pueden ocultar los síntomas psicológicos de temor, preocupación o recelo. Cuando estamos pasando por ansiedad se puede presentar lo siguiente:
- Dificultad para resolver problemas
- Nerviosismo
- Tensión muscular
- Temblores
- Pesadillas
- Dificultades respiratorias
- Sensación de nudo en el estómago
- Sensación de «estar perdiendo el control»
Puedes manejar tu preocupación y ansiedad de la siguiente forma:
- Hablando o escribiendo sobre las cosas que te están molestando. Incluso si no estás seguro de lo que te está molestando, encontrar las palabras para tus sentimientos a menudo ayuda a determinar la causa de tu ansiedad.
- Haciéndote cargo de lo que puedas. Hacer planes para ocuparte de las actividades e inquietudes diarias ayuda a aliviar la preocupación y la ansiedad que surgen de una sensación de inseguridad. No obstante, es importante que resistas la tentación de tomar decisiones que sean de gran impacto en tu vida, cuando estés ansioso o preocupado.
- Permitiendo a otras personas hacer algunas cosas, que normalmente harías por ti mismo. Esto podría ser difícil. Si las preocupaciones y las inquietudes están interfiriendo en tu capacidad para atender necesidades personales y otras responsabilidades, no tengas miedo de pedir ayuda a otras personas. Dejar que otros te ayuden también les ayuda a ellos, porque les da una oportunidad de demostrar su afecto y preocupación por ti
- Pidiendo consuelo. Es posible que necesites compañía y ayuda hasta que te sientas menos ansioso y preocupado. Pídele a alguien en quien confíes que permanezca a tu lado. Esto no es una señal de debilidad: es una señal de que reconoces tu necesidad y de que te estás ocupando bien de ti mismo.
Existen distintos cuadros clínicos en los que la ansiedad es el síntoma fundamental:
- Trastorno por crisis de angustia, en el que la ansiedad se presenta de forma episódica como palpitaciones, sensación de ahogo, inestabilidad, temblores o miedo a morirse.
- Trastorno de ansiedad generalizada, con un estado permanente de angustia.
- Trastorno fóbico, con miedos específicos o inespecíficos.
- Trastorno obsesivo-compulsivo, con ideas intrusivas y desagradables que pueden acompañarse de actos rituales que disminuyen la angustia de la obsesión (lavarse muchas veces por miedo a contagiarse, comprobar las puertas o los enchufes, dudas continúas).
- Reacciones de estrés agudo o postraumático.
- Trastornos de adaptación a situaciones vitales adversas
Si las preocupaciones intensas y un alto grado de ansiedad duran más de algunos días, busca ayuda con algún profesional de la salud o un profesional de la salud mental. La asesoría psicológica, los medicamentos o una combinación de ambos pueden ayudarte a manejar la ansiedad que te está causando dificultades para desempeñarte.





