Los que hemos estado en el desierto sabemos lo rudo del calor, de la sed y del cansancio, pero también sabemos que es posible florecer aún en la sequedad.
El duelo nos apertura a nuevas reflexiones, al cambio en la rutina de vida, y al despertar de la consciencia plena para sanar el alma.
Vivimos en un cambio constante y eso nos hacer renacer una y otra vez. La vida son ciclos que se abren y cierran constantemente. El duelo es el puente para ir a través de las transiciones de la vida, permanecer en resistencia contra ellos cambios genera desgaste emocional y complica nuestra salud mental.
El dolor no expresado nos trae consecuencias en nuestro interior, lo que el alma calla, el cuerpo lo hablará, un duelo no trabajado puede somatizarse y manifestarse en algún problema mayor. El duelo es en sí mismo una medicina.
No te avergüences de llorar; tienes derecho a llorar. Las lágrimas son sólo agua, las flores, los árboles y las frutas no pueden crecer sin agua. Pero también debe haber luz solar, esa luz es ese permiso que te das a ti mismo de sanar, de tener paciencia contigo mismo, de amarte y dar un paso a la vez.
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Un corazón herido sanará en el tiempo que se necesite para sanar, y cuando lo hace, la memoria y el amor de nuestros seres amados serán sellados en nuestro interior para confortarnos para siempre.
Sanaremos a través del amor verdadero, de la autocompasión, de la esperanza de un amor que brilla más que nunca, y que nadie te podrá quitar, porque vive dentro de ti, y a través de la gratitud por haber hecho desde el amor lo posible para proteger y cuidar a ese ser amado que ha partido.
El duelo nos desafía a amar una vez más y a florecer una vez más, desde este florecer interior vivamos para servir y para honrar ¡Honremos desde el Amor y no desde la culpa!
Cada persona en duelo tiene ciertas necesidades que deben verse satisfechas para superar con éxito la pérdida, alguna de ellas es:
- Necesitan ser escuchadas y creídas en toda su historia de la pérdida.
- Necesitan ser protegidas y tener permiso para expresar emociones.
- Necesitan ser validadas en la forma de afrontar el duelo (saber que esto que les pasa es natural, está bien hecho y no es malo sentirse así).
- Necesitan estar en una relación de apoyo desde la empatía (que la otra persona le entienda gracias a una experiencia similar o que la otra persona “sepa” de lo que está hablando el afectado).
- Necesitan saber que cada persona vive su proceso de duelo de manera diferente.
- Necesitan sentir que su experiencia de duelo tiene un impacto en las otras personas (que su dolor o su explicación de lo que está sufriendo marquen a los demás).
- Necesitan estar en una relación donde el otro tome la iniciativa ya que ellos no son capaces de, por ejemplo, empezar a hablar del tema.
- Y por último, necesitan poder expresar amor y vulnerabilidad enfrente de otras personas.
El dolor compartido es dolor disminuido, date la oportunidad de pertenecer a una red de apoyo en este momento difícil, únete a nuestro grupo de apoyo al duelo vía telegram aquí: https://t.me/apoyoalduelo
El verdadero amor no muere, el amor trasciende y en ese amor inexplicable todos somos uno.





