Aislarse puede ser una forma de negar la realidad de la pérdida o de evitar el sufrimiento, pero no es una buena estrategia a largo plazo. Según los expertos, el aislamiento puede aumentar el riesgo de desarrollar un duelo complicado o patológico, que es cuando los síntomas del duelo son tan intensos y persistentes que te impiden recuperarte y seguir con tu vida.
Algunos de estos síntomas son: tristeza profunda, falta de concentración, deseo intenso por ese ser querido que partió, problemas para aceptar la muerte, entumecimiento o distanciamiento, resentimiento por la pérdida, falta de confianza en otros, incapacidad para disfrutar la vida o recordar las experiencias positivas vividas junto con tu ser querido.
Aislarse durante el duelo puede ser perjudicial para la salud. Hay estudios que muestran que la soledad y el aislamiento social están asociados con mayores riesgos de tener problemas de salud, como enfermedades cardíacas, depresión y deterioro cognitivo. Si tienes mala salud, es más probable que te sientas socialmente aislado o solo.
Efectos del aislamiento en el duelo
La soledad y el aislamiento tienen la capacidad de deteriorar tanto nuestro bienestar emocional como físico. Descubre a continuación algunas consecuencias del aislamiento:
– El aislamiento puede desencadenar una cadena de pensamientos negativos acerca de uno mismo: no tengo nada que ofrecer a los demás, no soy interesante, soy diferente, todos mienten, etc.
– Cuando estás solo, tu cerebro trata de entender por qué y, a veces, las respuestas que surgen son menos lógicas.
– El aislamiento social puede llevar a sentimientos de soledad, miedo a los demás o a una baja autoestima.
– La falta de contacto humano constante también puede causar conflicto con los amigos y problemas con los miembros de la familia.
– En el caso del aislamiento emocional, el individuo puede aislarse durante un episodio depresivo solo para emerger cuando su estado de ánimo mejora.
¿Por qué el duelo y el aislamiento van de la mano?
Por muchas razones las personas que están pasando por un duelo tienen un alto riesgo de experimentar sentimientos de soledad, aislamiento social y emocional. Algunas de ellas son:
– La persona que murió fue uno de tus confidentes más cercanos o mejores amigos.
– No sientes que los que te rodean toleran tu dolor.
– Las cosas que solían parecer importantes ya no lo son.
– No quieres salir de casa porque estás cansado de hacer que todos los demás se sientan mejor con respecto a la muerte.
– Estás luchando contra la ansiedad o la depresión.
– No quieres salir de la casa porque estás cansado de tener que tranquilizar a todos sobre tu estado en general.
– Tus amigos dejan de llamar porque se sienten incómodos y no saben qué decir.
– No quieres salir de casa porque tienes miedo de que algo desencadene tu dolor.
– No sientes que tienes a alguien con quien hablar.
– La gente te presiona para que te sientas mejor y no quieres admitir que aún te sientes mal.
– No quieres admitir que estás solo. No te importa.
7 Señales de que estás pasando mucho tiempo solo
¿No sabes si te estás aislando? Aquí hay algunas señales que te lo pueden indicar:
– Deseas formar relaciones profundas e interactuar socialmente con las personas.
– Recurres a comida, drogas, alcohol y otras cosas para olvidarte de tu soledad.
– Te sientes inquieto y aburrido.
– Has olvidado cómo interactuar con personas.
– Has desarrollado ansiedad social producto del aislamiento.
– Tienes conversaciones con objetos inanimados.
– Ducharse ya no parece una necesidad.
Consejos para manejar la soledad y el aislamiento durante el duelo
El aislamiento es un riesgo real para la salud, por lo que es importante prestar atención a cómo sobrellevas las semanas y meses posteriores a una pérdida, especialmente si eres introvertido.
¿Sientes que estás solo? ¿Sientes que te estás aislando? Prueba las siguientes sugerencias:
– Observa tus pensamientos. Reconoce y detén los pensamientos negativos.
– Asiste a eventos sociales, y si no sientes que estás en la capacidad de unirte a un grupo, comienza asistiendo a lugares públicos, como por ejemplo un parque o centro comercial.
– Busca evidencia en tu entorno de que de hecho, no estás solo. Recuerda: la soledad no es lo mismo que estar solo y uno puede sentirse solo incluso cuando está rodeado de familiares y amigos.
– Evita relaciones tóxicas.
– Sal de tu zona de confort.
– Resiste la necesidad de cancelar los planes.
– Pide ayuda.
– Busca grupos de apoyo. Prueba la terapia grupal o individual.
– Evita posponer los compromisos sociales.
– No te encierres en ti mismo.
– Encuentra otros como tú.
– Cuando estés solo/a, haz algo constructivo, terapéutico o bueno para tu salud.
Aislarse durante un duelo es una reacción común. Cuando perdemos a un ser querido, la inclinación a permanecer en casa y alejarse del mundo es más fuerte que nunca. Pero sentirse acompañado y no tender a aislarse es un factor protector para que el duelo no se complique. Es normal tener y necesitar espacios de soledad, pero será importante que no sean la dinámica habitual. Aceptar la llamada de tu familia y amigos, puede ser reconfortante conversar y sentir su afecto. La compañía también es importante para vivir el proceso. Por esto, es importante que no te aísles y que busques apoyo en tu familia, amigo o un profesional que pueda ayudarte a expresar y procesar tus emociones.





